SUBSIDIO LITÚRGICO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA PROFESIÓN DE FÉ Y JURAMENTO DE FIDELIDAD


SUBSIDIO LITÚRGICO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA PROFESIÓN DE FÉ Y JURAMENTO DE FIDELIDAD

RITO INICIAL

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
℟. Amén.

La paz esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

El Arzobispo se dirige a la asamblea:
Queridos hermanos, nos hemos reunido hoy en la presencia de Dios y de la Iglesia para ser testigos de un acto solemne de fe y fidelidad.

El (la) [nombre del/la candidato/a] va a profesar la fe católica y a comprometerse, con plena conciencia y libertad, a cumplir con fidelidad el ministerio que la Iglesia le confía.

Este acto expresa públicamente su comunión con la Iglesia y su compromiso de vivir según la verdad del Evangelio.

(Se guarda un momento de silencio orante)
Invoquemos al Espíritu Santo, para que fortalezca con su luz y su gracia a nuestro(a) hermano(a), y a todos nosotros nos renueve en la fe.

Todos cantan:

VENI CREATOR SPIRITUS
(Gregoriano)

Veni, Creator Spiritus,
mentes tuorum visita,
imple superna gratia
quae tu creasti pectora.

Qui diceris Paraclitus,
donum Dei altissimi,
fons vivus, ignis, caritas
et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,
digitus paternae dexterae,
tu rite promissum Patris,
sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
infunde amorem cordibus,
infirma nostri corporis
virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius,
pacemque dones protinus;
ductore sic te praevio
vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem,
noscamus atque Filium;
teque utriusque Spiritum
credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,
et Filio, qui a mortuis
surrexit, ac Paraclito,
in saeculorum saecula. Amen.

(A continuación, se proclama la Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad por parte del/la candidato/a.)

PROFESIÓN DE FÉ
(Fórmula para utilizar en los casos en que el derecho prescribe la profesión de fe)

Yo, N., creo con fe firme y profeso todas y cada una de las cosas contenidas en el Símbolo de la fe, a saber:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Creo, también, con fe firme, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído, como divinamente revelado, mediante un juicio solemne o mediante el Magisterio ordinario y universal.

Acepto y retengo firmemente, asimismo, todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas por la Iglesia de modo definitivo.

Me adhiero, además, con religioso obsequio de voluntad y entendimiento a las doctrinas enunciadas por el Romano Pontífice o por el Colegio de los Obispos cuando ejercen el Magisterio auténtico, aunque no tengan la intención de proclamarlas con un acto definitivo.
 
JURAMENTO DE FIDELIDAD
AL ASUMIR UN OFICIO
QUE SE HA DE EJERCER EN NOMBRE DE LA IGLESIA

(Fórmula que deben utilizar los fieles cristianos a los que se refiere el canon 833, 5-8)

Yo, N., al asumir el oficio..., prometo mantenerme siempre en comunión con la Iglesia católica, tanto en lo que exprese de palabra como en mi manera de obrar.

Cumpliré con gran diligencia y fidelidad las obligaciones a las que estoy comprometido con la Iglesia tanto universal como particular, en la que he sido llamado a ejercer mi servicio, según lo establecido por el derecho.

En el ejercicio del ministerio que me ha sido confiado en nombre de la Iglesia, conservaré íntegro el depósito de la fe y lo transmitiré y explicaré fielmente; evitando, por tanto, cualquier doctrina que le sea contraria.

Seguiré y promoveré la disciplina común a toda la Iglesia, y observaré todas las leyes eclesiásticas, ante todo aquellas contenidas en el Código de Derecho Canónico.

Con obediencia cristiana acataré lo que enseñen los sagrados pastores, como doctores y maestros auténticos de la fe, y lo que establezcan como guías de la Iglesia, y ayudaré fielmente a los obispos diocesanos para que la acción apostólica que he de ejercer en nombre y por mandato de la Iglesia, se realice siempre en comunión con ella.

Que así Dios me ayude y estos santos evangelios que toco con mis manos.

RITO DE DESPEDIDA

El Arzobispo se dirige a la asamblea, mirando al candidato o candidata:

[N.] ha manifestado públicamente su fe y su fidelidad a la Iglesia, como signo de su disponibilidad para servir a Cristo en el ministerio que se le encomienda.

Que el Señor lo(a) fortalezca con su gracia, y que la Virgen María y todos los santos intercedan por él(ella), para que sea testigo fiel del Evangelio.
℟. Amén.

BENDICIÓN DEL SOLIDEO 

Señor Dios, fuente de toda luz y sabiduría, que coronas a tus siervos con dignidad y los revistes de humildad, te pedimos que bendigas este solideo, signo visible de servicio y obediencia a tu santa voluntad. Así como cubre la cabeza del hombre consagrado, cúbrelo Tú con la sombra de tu Espíritu, para que, protegido por tu gracia, camine siempre en la verdad, bajo la guía de Cristo, Cabeza de la Iglesia. Que este humilde signo recuerde a quien lo porta que está llamado no a ser servido, sino a servir, y que su mente esté siempre elevada a lo alto, donde tú reinas eternamente. 
℟. Amén.

IMPOSICIÓN DEL SOLIDEO

Dios eterno y pastor de las almas, que has llamado a tu siervo, N., a participar de la plenitud del sacerdocio en el ministerio episcopal, mira con benevolencia este signo que ahora imponemos sobre su cabeza. Que este solideo, símbolo de consagración y entrega, descanse no como adorno de dignidad, sino como humilde corona de servicio, recordatorio constante de su unión con Cristo, el Buen Pastor.

Así como la sombra de este solideo cubre su cabeza, cúbrelo Tú, Señor, con la sabiduría de lo alto, con la fortaleza de los apóstoles y la mansedumbre del Cordero. Que sea fiel colaborador del obispo diocesano, guardián de la fe, padre de los fieles y testigo valiente del Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor. 
℟. Amén.

BENDICIÓN DE LA CRUZ PECTORAL

Dios todopoderoso y eterno, que has querido reconciliar al mundo contigo por medio de la Cruz de tu Hijo amado, te suplicamos humildemente que bendigas esta cruz pectoral, signo sagrado del sacrificio redentor de Cristo.

Haz que quien la lleve sobre su pecho lo haga con fe viva y amor ferviente, y que nunca se avergüence de la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo ha sido crucificado para él, y él para el mundo. Concede que este signo sea para tu siervo una constante memoria de su entrega al servicio de tu Iglesia, fortaleza en las pruebas y guía segura en su ministerio pastoral.

Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
℟. Amén.

IMPOSICIÓN DE LA CRUZ PECTORAL

Recibe, hijo, esta cruz pectoral, emblema de tu comunión con Cristo Crucificado y signo visible de tu misión como sucesor de los apóstoles. Que, llevándola sobre tu pecho, recuerdes siempre al Señor que llevó sobre sus hombros el peso de nuestras culpas.

Que esta cruz te inspire a vivir con entrega, humildad y caridad; que te sostenga en los momentos de dificultad y te impulse a ser testigo fiel del Evangelio, luz para los fieles y pastor según el Corazón de Cristo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.
℟. Amén.

El Arzobispo extiende las manos sobre la asamblea y pronuncia la bendición:

El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo,
los confirme en la fe, los fortalezca en el bien,
y los haga perseverar hasta el final.

Hace la señal de la cruz mientras bendice:

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
℟. Amén.

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