Libreto | Jornada de Oración

 

JORNADA ORACIÓN
POR LA IGLESIA UNIVERSAL

Presidido por:
S. E. R. Mons. Luis Mario Mejía
Nuncio Apostólico

Monición Inicial
Queridos hermanos:

Nos hemos reunido hoy como una sola familia de fe para elevar nuestra oración por la Iglesia universal. Unidos espiritualmente al Santo Padre, a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de todo el mundo, pedimos al Señor que fortalezca a su Iglesia en la unidad, la santidad y la misión evangelizadora.

La presencia de Su Excelencia, el Nuncio Apostólico, nos recuerda de manera especial nuestra comunión con el Sucesor de Pedro y con toda la Iglesia extendida por el mundo.

Con espíritu de fe y recogimiento, dispongamos nuestro corazón para este momento de oración, confiando en que Cristo, presente en medio de nosotros, escucha las súplicas de su pueblo.

El nuncio apostólico inicia la Oración:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟.: Amén.

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo,Dios y Hombre verdadero,Creador, Padre y Redentor mío;por ser Vos quien sois, Bondad infinita,y porque os amo sobre todas las cosas,me pesa de todo corazón haberos ofendido;también me pesa porque podéis castigarmecon las penas del infierno.Ayudado de vuestra divina gracia,propongo firmemente nunca más pecar,confesarme y cumplir la penitencia.
℟.: Amén.

Ofrecimiento
Nos hemos reunido hoy como una sola familia de fe para elevar nuestra oración por la Iglesia universal. Unidos espiritualmente al Santo Padre, a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de todo el mundo, pedimos al Señor que fortalezca a su Iglesia en la unidad, la santidad y la misión evangelizadora.

ACTO DE HUMILDAD

El nuncio se acerca al reclinatorio y todos se arrodillan y reza:
Señor Jesús, realmente presente en la Eucaristía, nos arrodillamos para reconocer que solo tú eres el Señor de la Iglesia.

Perdona nuestras faltas, renueva nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y acrecienta nuestra caridad. Haznos dóciles a la acción del Espíritu Santo para vivir siempre en comunión contigo y con toda tu Iglesia.

A ti la gloria, el honor y la alabanza por los siglos de los siglos.

(Padre Nuestro, ave María y Gloria).

Jaculatoria:
María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

ACTO DE CONFIANZA

El nuncio prosigue rezando:
Señor Jesús, ponemos en tus manos el presente y el futuro de tu Iglesia. Tú nunca abandonas a tu pueblo; por eso confiamos plenamente en tu providencia.

Sostén a quienes sufren persecución por causa de la fe, fortalece a quienes anuncian el Evangelio y concede perseverancia a todos los bautizados para que permanezcan fieles a ti.

Confiamos en tu promesa de permanecer con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

(Padre Nuestro, ave María y Gloria).

Jaculatoria:
María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

ACTO DE INTERCESIÓN

Un diácono o ministro dice la reflexión:
Padre bueno, por la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo, escucha la oración de tu Iglesia.

Concede sabiduría al Santo Padre, fortaleza a los obispos, celo apostólico a los sacerdotes y diáconos, fidelidad a los consagrados y perseverancia a todos los fieles.

Haz florecer las vocaciones, fortalece a las familias cristianas, bendice a los jóvenes y conduce a todos los pueblos a la unidad de la fe y al conocimiento de tu amor.

Por intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, escucha nuestra oración.

(Padre Nuestro, ave María y Gloria).

Jaculatoria:
María, Madre de la Iglesia, ruega por la unidad de los cristianos.

Al finalizar el Nuncio Apostólico imparte la bendición a todos los presentes.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente